De Cuba, ¿QUÉ CAMBIARÍAS?

Si pudiera votar por el referendo constitucional en Cuba, #yovotoNo. He aquí algunas de mis razones.

La Isla de los miles de encantos, ¿Qué miles? ¡Millones! Desde sus playas hasta sus más coloridos paisajes. No hay cubano que no se sienta orgulloso de su tierra. Si tenemos tanto que ofrecer al mundo, ¿por qué sus jóvenes siguen empeñándose en abandonarla apenas tienen un chance? ¿Por qué la vida se hace un calvario para el pueblo?

Mientras hice reporterismo en Cuba me fui decepcionando poco a poco de los que la gobiernan. Mis pesquisas periodísticas hicieron que me diera cuenta, por ejemplo, que mientras más mentiroso eres más posibilidades tienes de ascender como gobernante. Aquello de hacer más con menos, por favor, ¿quién se lo cree?. Dos más dos siempre van a ser cuatro, no quince, ni veinte.

El otro día el señor Díaz-Canel se refería a los cubanos que vivían fuera como malnacidos. ¿Qué moral tiene para hablar de esa manera? Pues mire, señor Díaz Canel, los malnacidos somos los que están manteniendo al país con los millones de dólares que entran por remesas familiares y recargas telefónicas. Quiero aclararle, señor Díaz-Canel, que los cubanos que vivimos fuera estamos bien orgullosos de Cuba, de Celia Cruz, de Gloria Estefan, de los Mojitos, de José Martí, de la Habana. Los cubanos que vivimos fuera de la Isla no somos anticubanos, ni gusanos, ni desertores. Somos ciudadanos cubanos, duélale a quien le duela.

Vergüenza debiera darle pasearse con un reloj de más de 1000 dólares en su mano, un reloj al que nadie en Cuba puede tener acceso con los salarios que su gobierno paga. ¿Está bien el hecho de traer trabajadores indios a construir hoteles en Cuba, porque el gobierno no quiere que los inversionistas le paguen dignamente a un cubano? Entonces, cubanos, ¿qué cambios van a venir con este gobierno de miseria? Con sus políticas de mentira no hay negocio ni país que prospere.

Con qué justificación hablan hoy de fomentar el trabajo por cuenta propia, cuando hace más de cincuenta años acabaron con toda la maquinaria privada. Los pequeños propietarios hoy no cuentan con un mercado que les provea la materia prima y tantean diariamente entre el mercado negro y la cárcel. Esos pequeños negocios son los que dan de comer a muchos, brindan transporte, entre otros servicios.

No sé si alguno de ustedes quedó «disponible». Ese fue el término que usó el gobierno cubano para llevar a cabo despidos masivos de trabajadores por toda la Isla hace unos años. En el llamado proceso de «disponibilidad» miles de trabajadores fueron puestos de patitas en la calle.

Me acuerdo también de la consulta popular para aumentar la edad de retiro. Nadie estuvo de acuerdo, pero aún así el gobierno la impuso. Está envejeciendo la población. Claro, 6 de cada diez jóvenes no está en Cuba, y de los 4 que quedan, 2 se irán de Cuba en los próximos 2 ó 3 años.

¿Quién quiere abandonar su país, su barrio? El propio Martí se vio obligado a desterrarse de Cuba y para él fue el peor castigo. Fue él mismo también el que señaló: «Cuando un pueblo emigra, sus gobernantes sobran».

Y hoy los cubanos prefieren atravesar peligrosas selvas y ponerse bajo el resguardo de coyotes que le crucen fronteras, antes que quedarse en Cuba. Cuántos no han muerto dando tumbos por cualquier país. ¿Y de quién es la culpa?

A lo mejor del bloqueo, que utilizan para justificarlo todo. A pesar del bloqueo, Cuba le puede comprar comida a los Estados Unidos, para no decir Brasil, Uruguay y tantos otros países. Entonces, ¿por qué no hay comida en Cuba? El bloqueo solo existe para justificar lo mal que hacen su trabajo. Los problemas de este año son los mismos del otro, mientras un pueblo espera, generaciones completas han envejecido esperando, y los gobernantes no cogen guaguas, andan en sus carros; no pasan hambre, pues cada día los vemos más gordos, rebosantes por sus privilegios. ¡Qué vergüenza!

Asimismo, como la construcción de hoteles, por parte de empresas extranjeras pudieron representar un alivio para muchos trabajadores cubanos, las misiones médicas, si no fueran un robo a mano armada, fueran una buena vía para que nuestros médicos se sintieran recompensados y no desertaran por millares.

Nadie olvida las famosas cartas de los médicos, con las que se podían comprar carros. Cambiaron de palo para rumba, y dejaron a miles de cubanos con el papel en la mano, y una mísera cantidad de dinero por arriesgar sus vidas en África, para al final, decirles que podían comprar el carro a precios más caros que en el primer mundo. Eso era un derecho que ya estaba concertado antes de salir de Cuba. Al menos debían haber vendido los carros de las cartas que ya habían emitido hasta ese entonces y no tomar una determinación sin contar con el pueblo y burlándose del trabajo honroso de médicos, profesores universitarios, artistas, deportistas y campesinos.

Cuando China dijo que no iba a producir más transmisores analógicos, hicieron que la prensa dijera que la televisión digital había llegado como tremendo adelanto. Lo que sí no dejaron publicar era que había que comprar una «cajita», para los millones de televisores que habían acabado de repartir por cada barrio, y que hubo que pagarles a precios exorbitantes. No les bastó eso y llenaron las shoppings con todos los televisores analógicos que les quedaban. Luego de que vendieron todos, entonces dejaron a la prensa que hablara de la «cajita para decodificar la señal», cajita que costaba más que un salario de más de la mitad de los trabajadores del país, y sin hablar de los abuelos, que algunos necesitaban reunir su pensión por un año, para llegar al precio de la «caja milagrosa».

Los ejemplos son miles. Si usted tiene alguno, agréguelo como comentario de esta publicación. Que se abra el verdadero debate, dentro y fuera de Cuba. Siempre han existido personas que han visto la desfachatez del gobierno de la Isla. Esas personas no son anticubanas, vuelvo y repito, no son desertores, ni traidores, son ciudadanos que hay que escucharlos y respetarlos. ¡Ya está bueno de falsa unanimidad!

Hoy están votando por el mañana. Con el sí estarán validando un gobierno que los tiene y los tendrá en la miseria, pues no ha cambiado nada, ni cambiará nada en función y beneficio del pueblo. El pueblo cubano hoy es pobre e infeliz gracias al gobierno de Cuba, y según ellos hay que agradecérselo eternamente. ¡Yo voto NOOOOOO!

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Por: Redacción de Paparazzi Cubano

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