Savón, abanderado del deporte cubano, resultó ser un violador y un pedófilo que ya no podían seguir protegiendo

Que se ponga en tela de juicio la moralidad del tricampeón olímpico cubano Félix Savón, que se derrumben los ideales que lo habían rodeado hasta el momento y se corra la voz fuera del muro de  la Isla resulta bochornoso para el Gobierno Cubano, quien lo había canonizado entre los grandes, e incluso escondido especulaciones acerca de anteriores fechorías, según afirma la revista digital Gatopardo.

Ahora la familia de un niño de 12 años hace público el secreto a voces, lo acusa de abuso e influye en que desde el 30 de septiembre el boxeador esté tras las rejas, ganándose el rechazo de muchos amigos e incluso familiares.

Sin embargo, los presos que lo reciben tienden a consolarlo, actitud sorprendente, ya que no es lo que se acostumbra en prisiones cubanas cuando llega tras rejas un violador o abusador de niños.

Pocos han ido a preocuparse por la depresión que sufre Sabón tras el encierro, se registra a penas la visita del también recordista mundial Javier Sotomayor.

Mientras se espera un veredicto, Sabón se rodea de nuevos colegas del encierro, y se convierte en un narrador de historias, en un cuenta cuentos de peleas y viejas vivencias. El paradigma aún no está totalmente roto. Ningún medio oficial de Cuba se pronuncia, y una familia espera que se haga justicia.

 

 

 

 

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